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viernes, 16 de enero de 2026

EL CAPITÁN DEL BARCO



 El capitán del barco


El mar estaba muy picado hacía varios días. La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta.

- Por favor informe inmediatamente cualquier novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.

 

Tan pronto oscureció, uno de los marinos anunció:

- Atención, una luz está brillando hacia el norte.

 

- ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó el capitán.

- ¡Se está moviendo! -respondió el segundo.

 

El capitán llamó al encargado de las señales y le dijo:

- Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele que vire 20 grados hacia el este.

 

Como no hubo respuesta y la luz seguía acercándose el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.

- Atención, atención. Habla el capitán de este gran acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes. Háganlo ustedes ahora, -insistió el capitán con firmeza.

 

Entonces una voz tranquila y segura le respondió:

- Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.

 

Al oír esto el capitán, ya salido de casillas y casi gritando, dijo:

- Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados hacia el este.

 

Y la respuesta que recibió fue:

- Yo soy el encargado del faro y es usted es el que debe cambiar de curso, si no lo hace tendrá un accidente fatal.

 

A veces queremos que los demás cambien y hasta los amenazamos con estrellarnos. Es más fácil que tú cambies. Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos. Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes evitar una colisión.

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