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sábado, 13 de junio de 2026

HOY CELEBRAMOS A SAN ANTONIO DE PADUA, 13 DE JUNIO



 


Texto del Evangelio (Lc 10,1-9): En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde Él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’».




«Decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’»

Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM

(Barcelona, España)



Hoy, día de san Antonio, vemos en el Evangelio cómo Jesús envía a 72 discípulos a predicar, de una manera simple y evangélica. En primer lugar, esta predicación ha de ser pacífica y pacificadora: «Paz a esta casa» (Lc 10,5). Y, en segundo lugar, el tema de la prédica ha de ser el anuncio del Reino: «El Reino de Dios está cerca de vosotros» (Lc 10,9). Ésta es la manera como Jesús predicaba con su palabra, con sus parábolas y con toda su vida.


Antonio fue un gran predicador y anunció el Reino de esta forma evangélica; y lo hacía desde un conocimiento profundo, meditado y vivido del Evangelio. San Francisco le escribió una carta dándole el encargo de enseñar la teología a los frailes jóvenes, instruyéndoles también sobre cómo había de ser su predicación cuando iban por el mundo. Les decía: «La predicación se ha de hacer con las palabras que da el Espíritu Santo y no sacarlas de la propia cosecha. La palabra es viva cuando hablan las obras. Menos palabras, os lo suplico, y que hablen las obras».


El papa Francisco daba unos consejos parecidos a unos sacerdotes noveles, el día de su ordenación, y les recomendaba esto: «Leed y meditad asiduamente la palabra de Dios, para creer lo que habéis leído, para enseñar lo que habéis aprendido, ¡y para vivir lo que habéis enseñado». ¡No se puede decir más en tan pocas palabras!


Nosotros, los cristianos, somos enviados por Jesús, como lo fueron esos 72 discípulos, con la misión de predicar la paz y anunciar el Reino: hagámoslo, como nos dice san Antonio, con un buen bagaje del Evangelio, con palabras del Espíritu Santo, y sobre todo con las obras. Y tal como nos dice el Papa: leamos y meditemos el Evangelio y enseñemos viviendo lo que hemos meditado y leído. Y no olvidemos que el Evangelio que meditamos, predicamos y vivimos con las obras, es la misma persona de Jesús.

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026-INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



 El Corazón Inmaculado de María

Sábado 13 de junio de 2026



1ª Lectura (Is 61,9-11): La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.



Salmo responsorial: 1Sam 2

R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador.

Mi corazón se regocija por el señor, mi poder se exalta por Dios; mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación.


Se rompen los arcos de tus valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor; los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía.


El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece.


Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria.

Versículo antes del Evangelio (Cf. Lc 2,19): Aleluya. Bienaventurada la Virgen María, que conservaba la palabra de Dios considerándola en su corazón. Aleluya.

Texto del Evangelio (Lc 2,41-51): Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.


Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.




«Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón»

Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells

(Salt, Girona, España)


Hoy celebramos la memoria del Corazón Inmaculado de María. Un corazón sin mancha, lleno de Dios, abierto totalmente a obedecerle y escucharle. El corazón, en el lenguaje de la Biblia, se refiere a lo más profundo de la persona, de donde emanan todos sus pensamientos, palabras y obras. ¿Qué emana del corazón de María? Fe, obediencia, ternura, disponibilidad, espíritu de servicio, fortaleza, humildad, sencillez, agradecimiento, y toda una estela inacabable de virtudes.


¿Por qué? La respuesta la encontramos en las palabras de Jesús: «Donde está tu tesoro allí estará tu corazón» (Mt 6,21). El tesoro de María es su Hijo, y en Él tiene puesto todo su corazón; los pensamientos, palabras y obras de María tienen como origen y como fin contemplar y agradar al Señor.


El Evangelio de hoy nos da una buena muestra de ello. Después de narrarnos la escena del niño Jesús perdido y hallado en el templo, nos dice que «su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón» (Lc 2,51). San Gregorio de Nisa comenta: «Dios se deja contemplar por los que tienen el corazón purificado». ¿Qué guarda María en su corazón? Desde la Encarnación hasta la Ascensión de Jesús al cielo, pasando por las horas amargas del Calvario, son tantos y tantos recuerdos meditados y profundizados: la alegría de la visita del ángel Gabriel manifestándole el designio de Dios para Ella, el primer beso y el primer abrazo a Jesús recién nacido, los primeros pasos de su Hijo en la tierra, ver cómo iba creciendo en sabiduría y en gracia, su “complicidad” en las bodas de Caná, las enseñanzas de Jesús en su predicación, el dolor salvador de la Cruz, la esperanza en el triunfo de la Resurrección...


Pidámosle a Dios tener el gozo de amarle cada día de un modo más perfecto, con todo el corazón, como buenos hijos de la Virgen.